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lunes, 17 de diciembre de 2012

¿Crisis eléctrica?

En construcción hay 24 centrales con una capacidad de 2.670 MW que más los 800 MW de capacidad ociosa, suman 3.470 MW para satisfacer los incrementos de demanda

Los últimos veinte años (1990-2010) de la electricidad en Chile son un categórico mentís a la campaña de HidroAysén: la demanda sólo se duplicó y la capacidad de generación se cuadruplicó.

Un gran éxito de la capacidad empresarial chilena en este sector. En estos veinte años el Estado sólo intervino para orientar la generación hacia el gas argentino. Los resultados ya los conocemos: por siete años nos beneficiamos de un gas y energía barata, para tener que encontrar fórmulas de generación de emergencia cuando los vecinos cerraron la llave del gas. Aquí se encuentra la raíz del alto costo actual de la energía eléctrica en Chile: una mala indicación del Estado que obligó a una matriz con mucho diésel y fuel oil, precisamente cuando el precio del petróleo en el mundo se encareció dramáticamente.

La capacidad de generación de Chile hoy es 18.277 MW, de los cuales hay que restar 800 MW en centrales a gas que no se utilizan. La capacidad real al día de hoy entonces es de 17.477 MW.

En construcción hay 24 centrales con una capacidad de 2.670 MW que más los 800 MW de capacidad ociosa, suman 3.470 MW para satisfacer los incrementos de demanda. Por otra parte, compañías de primera línea han anunciado en el curso del año proyectos de generación por un total de, al menos, 3.000 MW (no se incluyen los proyectos HidroAysén, Castilla, Punta Alcalde y Río Cuervo). De esta manera hay 6.470 KW en construcción o en vías de construirse, casi un 40% de incremento en la capacidad de generación. Se cubre así el aumento de demanda de los próximos diez años si ella crece al ritmo que lo hizo entre 1990 y 2010.

A lo anterior hay que añadir futuros incrementos en la generación eléctrica por el “shale gas” de USA, que ha alcanzado precios muy competitivos, y por la tendencia de las compañías mineras a la autogeneración. La cifra extraordinaria de inversión extranjera de la cual una parte sustancial se orienta a inversiones eléctricas, es también un indicador de la magnitud que alcanzará la futura oferta de electricidad.

¿Para qué entonces HidroAysén?

martes, 11 de diciembre de 2012

Totalitarismo Eléctrico

Lenin y los sacerdotes de la electricidad chilenos reducen la riquísima complejidad de la vida humana a ideas elementales y parciales.

Los “sacerdotes de la electricidad” se habrían sorprendido con el intelectual italiano Gianni Vattimo que visita Chile en estos días. Él ha redescubierto al Comunismo y a Lenin ahora que desaparecieron los estados comunistas que “ensuciaban” las ideas del líder soviético. Según Vattimo, Lenin se resume en “electricidad y poder popular”. Hidroaysén puede incorporar entonces a un santón de la talla de Lenin a su campaña de opinión. No sería contradictorio porque Lenin y los sacerdotes de la electricidad chilenos reducen la riquísima complejidad de la vida humana a ideas elementales y parciales.

La “salvación” para ellos está en generar electricidad a como dé lugar, porque por ella vamos al “anhelado desarrollo” que sienten como sinónimo de felicidad. No importa que la realidad se muestre esquiva y haga presente su malestar ante tamaña simplificación. Lenin no dudó en asentar sus políticas sobre millones de cadáveres y la destrucción del mundo rural ruso.

Los “eléctricos” locales por su parte no dudan en destruir la naturaleza y no aceptan la “judicialización”, recurso que permite a los simples ciudadanos recurrir a instancias judiciales para proteger sus derechos amagados por estas verdaderas aplanadoras eléctricas que arrasan con todo lo que se opone a su avance. Un editorialista que interpreta bien a los “sacerdotes de la electricidad”, escribió que se necesitan “CORRECCIONES LEGISLATIVAS QUE NO ADMITAN INTERPRETACIONES JUDICIALES CONTRARIAS A LA GENERACIÓN DE ENERGÍA” y “expropiaciones que faciliten obtener los terrenos para la transmisión” (El Mercurio, 27 de noviembre).
El totalitarismo eléctrico quiere convertir Aysén en un gran latifundio eléctrico.

Asegura que si sus proyectos para esa Región no se aprueban, nos quedaremos sin crecimiento económico y sin recaudación fiscal “sin cuyo aporte no se podrá mejorar la salud y la educación”. Pero la educación y la salud de los chilenos especialmente la de los jóvenes, mejorarían muchísimo con programas que les permitan visitar Aysén para convivir con su potente y hermosa naturaleza. Sería un aprovechamiento noble de este gran parque natural de la humanidad y una verdadera demostración de desarrollo.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Ciudadanos en Rusia

El Comunismo fue muy exitoso en hacer del ruso un “hombre soviético”, un ser pasivo, obediente, extremadamente reservado, que todo lo espera de los dirigentes.



Occidente está desencantado con la sociedad rusa a veinte años de la caída del Comunismo. Cada vez es más autoritaria, la sociedad civil no se organiza con autonomía, se resiente la libertad de prensa y en ella no se puede hablar de una economía plenamente de mercado. Esta situación también sorprende a los rusos que esperaban un camino diferente después del cambio político. ¿Qué ha pasado?

Andrey Zubov
Explicó Andrey Zubov  en su reciente visita a Chile, que el Comunismo fue muy exitoso en hacer del ruso un “hombre soviético”, un ser pasivo, obediente, extremadamente reservado, que todo lo espera de los dirigentes y que se desenvuelve bien en la “sociedad de la mentira”. Este hombre surgió por el rompimiento total con la sociedad pre-revolucionaria y el aniquilamiento de las antiguas élites. El mundo soviético con la destrucción del campo ruso, el olvido y la distorsión de la historia rusa, el entierro del antiguo sistema jurídico, el amordazamiento de las religiones,  la educación al servicio del poder y el fin de la actividad empresarial libre, dio paso a un sistema totalitario y militarista.

Bolcheviques asesinados
Todo el proceso estuvo regado con la sangre de millones de víctimas asesinadas por el Estado Comunista y acompañado por las guerras del siglo XX, las guerras mundiales y la Guerra Civil, trágicas como ninguna en la historia humana. En este mundo, el “hombre soviético” fue sólo un siervo. Por eso de las ruinas del mundo soviético no pudo surgir inmediatamente el ciudadano occidental.                                      
                                                                                                                                                        Compara Zubov la situación rusa con la de los países de Europa Central que cayeron en la órbita soviética después de 1945. Allí las sociedades no fueron tan castigadas como la rusa y no sufrieron los veinte primeros años del Terror Comunista. Pero a pesar del fuerte apoyo de la Unión Europea, no logran aún su recuperación plena. Cálculos optimistas hablan de veinte a treinta años más para que ellas vuelvan a la normalidad.

Por eso dice Zubov que sólo los jóvenes rusos de hoy que no experimentaron la educación soviética, viajeros por el mundo, cercanos a la religión, informados por Internet, y que usan el espacio de libertad empresarial que el Estado les deja, enterrarán al hombre soviético. Con ellos nacerá el nuevo ciudadano ruso.

Publicado por Estrategia



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Club Valdai y Andrey Zubov

lunes, 10 de septiembre de 2012

Empresarios en la Educación

Los recursos que generará la reforma tributaria recién aprobada no vendrán mal para apuntalar nuestro sistema educacional. Es demasiado grande la escasez de ellos para una tarea que tiene hoy primera prioridad social.

Quedó la sensación que las urgencias y la necesidad de lograr acuerdos desviaron la discusión y el análisis de los temas fundamentales: ¿Qué nivel debe tener la educación técnica y profesional para las nuevas generaciones? ¿Cuál es la educación en humanidades necesaria para formar mejores personas y mejores ciudadanos? ¿Qué calidad de profesores se requiere para impartirlas y en qué cantidad? ¿Qué remuneraciones aseguran tanto la calidad como la cantidad de ellos? Las respuestas darían una medida del real problema que tenemos enfrente. No se necesita ser un especialista para intuir que los recursos necesarios para enfrentarlo han de ser muy superiores a todo lo que hemos conocido hasta ahora. Por eso debemos asumir que una BUENA EDUCACIÓN es el GRAN PROYECTO que tenemos por delante. Seguir la política del avestruz puede ser catastrófico y causa de grandes males y frustraciones sociales, que ya sabemos no terminan bien.

La magnitud del desafío hace necesario el compromiso radical de toda la sociedad. Por eso se echa de menos que no se convoque de manera decidida a los empresarios con su creatividad y capacidad ya probada (si de algo nos podemos enorgullecer es del progreso económico de los últimos treinta años del cual ellos han sido protagonistas). Pueden aportar significativamente a la creación de la gran estructura educativa requerida, pues son los únicos capaces de administrar y controlar los ingentes recursos que deben aplicarse  de norte a sur del país. Pensar que el Estado pueda hacerlo es de una ingenuidad infantil.

En el futuro la educación necesitará muchos más recursos de los que recién se han aprobado y como tendrán que provenir de los impuestos que pagan las empresas, es conveniente desde ya pensar en algún sistema que incorpore a los empresarios como importantes actores del futuro sistema educacional. Es una fórmula viable en el corto y mediano plazo para dar el gran impulso que hace falta en nuestra educación.

martes, 14 de agosto de 2012

Estados Bálticos: Tres (no tan) pequeños países

En veinte años más es probable que alcancen el nivel de ingreso de sus socios de la UE y parezcan una nueva Finlandia.

Lituania, Latvia (Letonia) y Estonia. Lejanos física y mentalmente de Chile, pero ya involucrados intensamente en la modernidad, como que Skype se desarrolló en Estonia.

Cadena humana antisoviética
Cada país más grande que Bélgica u Holanda, sumando los tres siete millones de habitantes. En común tienen haber formado parte del Imperio Ruso de los Zares, Lituania por cien años y Latvia y Estonia algo más de doscientos, hasta la Revolución Comunista de 1917 que fracasó en su empeño de incluirlos en la recién formada Unión Soviética. Pero en 1939 los tres Estados Bálticos debieron someterse, lo que dio origen a lo que los hermana hoy: el odio intenso al comunismo y a la URSS (lo que no hace fáciles la relaciones actuales con Rusia). A finales de los ochenta aprovecharon el reformismo de Gorbachov para recuperar su independencia, cuyo gesto más publicitado fue la cadena humana de dos millones de ciudadanos desde un extremo al otro de los tres países. Mucho dice del carácter de sus habitantes que las declaraciones de independencia se anunciaron con guarniciones del Ejército Soviético en sus territorios.

Estonia es prima hermana de Finlandia, un mundo de campesinos. Latvia cuya capital Riga, fue la tercera ciudad del Imperio Ruso Zarista, vivió vinculada a Alemania. Lituania por muchos años estuvo asociada a Polonia.

Con ingresos por habitante en PPP de US$5.000-US$6.000 a comienzos de los noventa, hoy Estonia llega a US$ 21.000, Lituania a US$19.600 y Latvia a US$16.200, cifras que ya consideran los dramáticos ajustes del 2008 gracias a los cuales estos países muestran este año las cifras más altas de crecimiento de la UE y una situación económica y financiera consolidada. En veinte años más es probable, al ritmo de progreso actual, que alcancen el nivel de ingreso de sus socios de la UE y parezcan una nueva Finlandia. Pero aún así, deberán recuperar los fuertes déficits en inversiones orientadas al bienestar de los ciudadanos por los cincuenta años de comunismo. El fantasma de la URSS penará por muchos años más a los tres Estados Bálticos.

lunes, 6 de agosto de 2012

Emerge Polonia

Polonia, con una población algo menor que la española, pero liderando a otros países de su región, se comienza a vislumbrar como la nueva estrella que asciende.
En 20 años España se convirtió en la estrella de la UE, hasta que la crisis del 2009 puso al descubierto que el resplandor se debía, en buena medida, al aumento sustancial de la deuda privada de los españoles (sistema financiero, empresas y familias).

Río Vístula, factor unificador de Polonia
Hoy es un lastre que compromete al Euro. Al momento de flaquear España ya se habían incorporado a la UE nuevos socios provenientes del centro de Europa, liberados del comunismo y de la opresión soviética. Polonia fue uno de ellos. Con una población algo menor que la española, pero liderando a otros países de su región, se comienza a vislumbrar como la nueva estrella que asciende.
Los polacos aún deben recorrer un largo trayecto para ocupar el sitial que desocupan los españoles, pero lo hacen a partir de una base sólida. Su cultura es milenaria y ha resistido casi tres siglos de esfuerzos avasalladores de naciones interesadas en su extinción. La educación tiene una larga trayectoria y su calidad se hace evidente en múltiples manifestaciones de la vida polaca.

Su sociedad hoy es homogénea, casi exclusivamente polaca, una herencia de los duros procesos étnicos que vivió Polonia en el siglo XX. Es también igualitaria gracias a un mundo rural marcado por la pequeña propiedad y por la nivelación forzada de los años del comunismo. También parece ser el baluarte del catolicismo en Europa, junto a su vecino, Lituania. Muchas razones para pensar que a Polonia será difícil que la domine la frivolidad que arruinó al sur europeo. Las desventuras del siglo XX, a diferencia de España, unieron profundamente a los polacos. No olvidan los polacos los 30 años terribles de Europa (1915-45), y los 45 años de sometimiento a la Unión Soviética.

No es extraña entonces la estabilidad política y el progreso económico de Polonia. Por 20 años y hasta el 2011 la economía creció en un 4,2% promedio, y el ingreso por habitante subió de US$5.800 (PPP) a US $20.300 (PPP). En medio de Alemania y Rusia que causaron su desventura en el pasado, estos vecinos le garantizan hoy una posición envidiable. En 10 años más Polonia debe superar a una España desconcertada y dividida.

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Poland's Strategy

lunes, 23 de julio de 2012

Finlandia: Cenicienta del Imperio

Helsinki, que era una ciudad marginal del Imperio Ruso hace cien años atrás, hoy es más importante que San Petersburgo.
A Finlandia la gobernaron los zares por más de cien años y por eso fue parte del Imperio Ruso hasta 1917. No estuvo ajena a la Revolución Comunista. Enfrentó una guerra civil en la que los bandos eran los mismos de Rusia: rojos y blancos. Triunfaron los blancos y establecieron un gobierno republicano y democrático.

En ese entonces, las descripciones del mundo finlandés eran muy semejantes a las del mundo ruso: un país agrario con grandes masas de campesinos ignorantes, atrasados y alcoholizados. Era una “finis terrae” de poca población, con una emigración significativa a EE.UU. Al comienzo de la Segunda Guerra la URSS, con el beneplácito de Alemania, trató de recuperar esta parte perdida del Imperio, como lo hiciera con los Estados Bálticos. Pero Finlandia el pequeño e ignorado país de campesinos, pudo enfrentar la invasión soviética y hacerse respetar. Posteriormente, en 1941, participó activamente en el ataque a la URSS, como parte de la alianza encabezada por Alemania. Viendo los finlandeses la guerra perdida ya el año 1943, buscan la paz con la URSS y la consiguen después de detener la ofensiva soviética del año 1944.

Pero fue una paz precaria y que Finlandia debió administrar con extrema cautela hasta la caída del mundo soviético. A pesar de todas estas vicisitudes, Finlandia pasó de la vida agraria al mundo postindustrial, y se convirtió en modelo político y económico. Helsinki, que era una ciudad marginal del Imperio Ruso hace cien años atrás, hoy es más importante que San Petersburgo, la brillante capital del Imperio Ruso en ese entonces, a pesar de tener solo la cuarta parte de la población. Mientras, la vieja capital imperial hoy sólo puede arreglar las fachadas de sus edificios (los interiores quedan tan decrépitos como en la época comunista), Helsinki y Finlandia están en la alta tecnología.

El “testigo” del experimento comunista soviético, la única área del Imperio Ruso que no tuvo que someterse a la “genialidad” comunista, es más que elocuente. ¿Cuánto años necesitará Rusia para alcanzar a Finlandia, la Cenicienta de su sistema? ¿Cincuenta? ¿Cien?

lunes, 18 de junio de 2012

Así habló Gener


Cerón también desvirtuó el infundio de la falta de proyectos eléctricos.
Gener, en entrevista a su gerente general Felipe Cerón (El Mercurio, 9 de junio 2012), ha puesto las cosas en su lugar. Desmintió a Colbún, que dice que no hay política eléctrica, afirmando que la actual Ley Eléctrica “es la ley más exitosa que hay en el mundo. El parque generador del SIC se ha multiplicado casi seis veces en estos últimos treinta años”. No es un modelo estatista del gusto de los viejos planificadores, pero es el que ha hecho progresar a Chile, con la iniciativa económica en manos de los empresarios y de las personas. Cerón no cree “conveniente que el gobierno tome partido por una energía sobre otra”. “Las condiciones que haya”, tecnológicas, económicas, ambientales y de seguridad del suministro, deben ser las que definan la energía que es mejor en cada circunstancia.

Cerón también desvirtuó el infundio de la falta de proyectos eléctricos. Gener espera construir 1.000 MW en los próximos años (40% de HidroAysén), después de haber invertido US$3.000 millones del 2007 a la fecha. Y para él, estos planes “no serán los últimos”.

¿Y dónde queda Colbún y su “hecho esencial”? “Ellos están enfrentando un megaproyecto”, en los que Gener no participa “por los riesgos que tienen y por los costos”. Por algo HidroAysén “debe tener la línea de transmisión más grande del mundo”. A mega proyectos, mega problemas.
Por eso las ayuda estatales que necesita Colbún. No hay sorpresas.

Sobre el escenario crítico, el absurdo “Chile a oscuras”, dice Cerón prudentemente que “hay un poco de exageración en ese tema”. Añade que “los generadores debemos tomarnos con la mayor anticipación posible la tramitación de nuestros proyectos, de forma más responsable”. No parece haber sido así con HidroAysén que se queja de los atrasos del proyecto y recién ahora, después de siete años, se ha preocupado de la aprobación ambiental de la línea de transmisión.

Y que Colbún y Endesa tengan presente esta expresión de Gener: “…No se le puede negar a la gente el acceso a la justicia, ni tampoco se les puede decir a los jueces como deben fallar”. Esta es verdadera responsabilidad empresarial.

martes, 22 de mayo de 2012

Inicia, ¿Final de un Sistema?



Las carreras de Educación no aprobaron la prueba INICIA. La gran mayoría de las universidades ni siquiera ha entregado “educación a medias” a los futuros educadores. 

En diez años más se asume que seremos “desarrollados”, pero la preparación de nuestros nuevos profesores garantiza que estaremos a años luz de las sociedades verdaderamente desarrolladas. Ellas han llegado a su actual situación no por un golpe de fortuna económica, sino por una larga tradición de educación profunda y sólida.

El notable entusiasmo y compromiso de las familias chilenas con la educación ha sido una verdadera fiebre que no mide sacrificios. La irresponsabilidad universitaria es así doblemente grave: ha traicionado la confianza de los estudiantes y de las familias y atrasa al país en un desarrollo que le es fundamental.

INICIA no produjo un furor como el de La Polar, a pesar que son miles los jóvenes que han perdido su tiempo por años, las familias que los han sostenido para nada y el Estado que ha entregando recursos para pagar un servicio que muchas universidades no prestaron. ¿No merecía este fracaso una reacción social potente para desenmascarar a los responsables? Aquí, obviamente, hubo una “Polar de la Educación”. Las numerosas universidades que han fracasado, sólo ellas, deben dar un paso al frente y afrontar sus responsabilidades sin ampararse en las contadas “buenas” universidades.

La reforma tributaria debiera considerar que los nuevos impuestos financien Corporaciones Educacionales administradas por quienes los pagan. Esos impuestos podrían ser recuperables contra el cumplimiento de la misión educativa. Es urgente crear nuevas herramientas en el campo de la educación. En las que tenemos hoy se ven señales de fracaso, pudrición y derroche de recursos. Persistir en el actual sistema que no tiene controles efectivos, es persistir en el “saco roto”.




lunes, 7 de mayo de 2012

Indignación Universitaria

¿Alargan las universidades las carreras e incorporan alumnos por dos o tres años para beneficiarse de la generosidad fiscal? “¿Tendremos en nuestro sistema universitario una POLAR con mayúsculas? ¿A cuánto ascienden los créditos impagos y, por tanto, la responsabilidad fiscal? ¿Y cuántos son los egresados frustrados…?”. Estas son algunas de las interrogantes de mi columna “Universidades: Preguntas y Más Preguntas”, escrita en medio de las protestas estudiantiles del año pasado. Harald Beyer ha entregado respuestas referidas a las Universidades del Consejo de Rectores que explican la profundidad del malestar estudiantil. Hay universidades que titulan a la mitad de los que ingresan y muchas carreras de cinco años que realmente son de ocho y medio, estirando los sacrificios familiares más allá de toda lógica.

Y La Polar…Dice el subsecretario de Educación que “de cada $100 que se prestan en las instituciones del Consejo de Rectores se están recuperando $38”. Y el ministro, que un titulado le cuesta al Fisco $21 millones y lo normal es $13,5 millones. ¿Alargan las universidades las carreras e incorporan alumnos por dos o tres años para beneficiarse de la generosidad fiscal? Misterio. El Consejo de Rectores no se da por aludido. Y son cerca de US$500 millones los que se evaporan anualmente. Suficiente para que los estudiantes investiguen lo que puede ser una causa poderosa de los problemas que los afligen.

Estas al menos discutibles prácticas, seguramente se amparan en los contratos que las universidades hacen firmar a los alumnos. Después de un año de gritos y protestas de los estudiantes, el Ministerio de Economía y el Sernac deberían revisar estos contratos. ¿Qué más necesitan para atender la indignación de los estudiantes y sus familias? Las autoridades ya conocen el camino. El ministro Beyer lo ha marcado.

Y aún están por verse las respuestas de la educación universitaria privada.

lunes, 30 de abril de 2012

Harald Beyer el Ministro del Cambio


Harald Beyer ha propuesto una solución al insoluble problema universitario. Ella obliga a las Universidades a ser SOLIDARIAS con la educación de sus alumnos. Para recuperar los créditos que otorguen DEBERÁN EDUCAR BIEN. Esta es la gran revolución del ministro. Dice que las universidades necesitan “una política que permita que las carreras sean pertinentes, de una duración adecuada y con bajos niveles de deserción, AL SERVICIO DE LOS ESTUDIANTES”. Se termina así con vicios arraigados y criminales: carreras que se alargan innecesariamente (más de ocho años versus lo normal que son cinco años); altísimos porcentajes de deserción (más de 50%), cobros desmesurados y carreras excéntricas que nadie entiende para qué sirven. Es el fin radical de abusos incalificables de algunas universidades, curiosamente tolerados por los estudiantes que en su ingenuidad no se han percatado quiénes son sus verdaderos victimarios. Las universidades deberán formar alumnos en carreras que “tienen futuro”, terminando los estudios en un plazo razonable. Afuera los cursos estúpidos que sólo alimentan la burocracia universitaria. La universidad será gratuita mientras los alumnos estudian. Al egresar deberán devolver lo que ha costado su educación, pero una vez que trabajen y con recursos para pagar los créditos. Así cada estudiante responde por su educación sin recargar indebidamente ni a los padres ni al Estado. ¿Lo encontrarán justo los actuales estudiantes? ¿O querrán la breva pelada en la boca?

Queda por resolver el caso de las carreras  necesarias para la sociedad pero que no tienen mayor demanda en el mercado del trabajo. Necesitamos historiadores, artistas, filósofos, literatos, poetas, teólogos, un sinnúmero de profesiones “inútiles”, pero que nos hacen una sociedad más culta.

Ante la propuesta revolucionaria y eficaz del ministro Beyer, ¿Aceptarán las universidades tradicionales que ellas están AL SERVICIO DE LOS ESTUDIANTES? ¿Aceptarán las universidades privadas ser EDUCADORES antes que nada?

viernes, 2 de septiembre de 2011

Universidades: Preguntas y más Preguntas

Sonó a escándalo la opinión del Presidente Piñera al llamar a la educación “bien de consumo”. En un conflicto estudiantil que tiene fuertes connotaciones comerciales (“Nos cobran caro y la calidad es mala”), podría ser útil colgarse de la frase del Presidente. Así se podría recurrir al SERNAC para revisar los contratos entre los estudiantes y las universidades. ¿Son abusivos? ¿Se respetan? ¿Cómo es la “letra chica” de ellos? ¿Cumplen las universidades con lo que dicen ser? ¿Cómo garantizan el cumplimiento? Se podría hablar también de publicidad engañosa ¿No vemos todos los días en los “medios” como las universidades prometen una vida de felicidad y grandes placeres (como dice un cantante mexicano) a los potenciales alumnos?

Ha sido sorprendente el aumento del costo de la educación universitaria. ¿Colusión? ¿Aumento explosivo de la demanda a causa del crédito con aval fiscal? ¿Se normalizará esta situación si esperamos un aumento de la oferta (al fin y al cabo esa es una consecuencia beneficiosa del “lucro”, chivo expiatorio de este conflicto)? ¿Qué explicación ofrece al respecto el Consejo de Rectores? ¿Intervendrá el ministro de Economía en defensa de las familias chilenas y de los jóvenes, que aún pueden alegar ignorancia en materias universitarias?

El Presidente con su frase permite vincular la educación universitaria con La Polar. ¿Se les habrá ofrecido a los alumnos un “llegar y llevar”? ¿Tendremos en nuestro sistema universitario una POLAR con mayúsculas? ¿A cuánto ascienden los créditos impagos y, por tanto, la responsabilidad fiscal? y, ¿cuántos son los egresados frustrados, los que no han encontrado “la tierra prometida”?

 Más de tres meses de conflicto y aún no conocemos la respuesta a estas incógnitas. Hemos aprendido que hay “universidades complejas” y otras que no lo son. Las “complejas” comprenden lo que siempre hemos entendido por universidad, el saber universal. Las otras debieran llamarse Institutos Profesionales, que eso son. Centros de enseñanza de infinitas profesiones. A éstas últimas parece que se les puede aplicar sin que se ofendan, la ya famosa frase presidencial.