viernes, 29 de enero de 2021

La Presidencia de Trump

Trump dejó la Presidencia y la tarea para la que fue elegido queda  casi en el punto de partida. ¿"MAGA"? ¿Make America great again? A juzgar por los resultados de los cuatro años del Gobierno de Trump parece palabrería vana. ¿Bajo que punto de vista es Estados Unidos grande de nuevo? La Presidencia de Trump fue un desperdicio de tiempo grave para una sociedad que camina al borde del despeñadero. 

El Pantano

La Presidencia de Trump iba a ser una guerra sin cuartel contra el Deep State. Una guerra que los Deplorables esperaban condujera a una renovación radical de la política en Estados Unidos. ¿Cuál fue el resultado? ¡La renovación nunca llegó! 

El mismo Trump siendo Presidente se dice una víctima del Deep State que habría impedido su reelección. ¿Cierto? Difícil saberlo porque los contrarios a Trump se dieron maña para impedir que éste pudiera presentar cualquier prueba del presunto fraude en instancias judiciales superiores.

¿Secó Trump el Pantano de Washington?  El Pantano es una expresión que denota al que se llamaba tradicionalmente Establishment, o bien al 1%, un apelativo que destaca según los "deplorables", el carácter elitista de los que creen culpables de sus desgracias. Trump debió haber borrado los centros de poder de Washington; fue una de las grandes promesas de su campaña. Desde el minuto en que el nuevo Presidente es Joe Biden antes Vicepresidente de Obama, es claro que el Pantano se ríe a carcajadas del advenedizo Trump. Con Biden de Presidente el "Pantano" vuelve a florecer. Quedó en claro que si se lo quiere erradicar no basta el trabajo de políticos improvisados como fue el caso de Trump. Es tarea para profesionales que conozcan bien su oficio y con mucho apoyo político. En descargo de Trump hay que decir que tuvo que arar con los bueyes que encontró (lo debió suponer), muchos de los cuales ni siquiera saben como el Deep State o el Pantano, estrangula a Estados Unidos.

Trump ni siquiera pudo llevar  a los tribunales a dos jerarcas de la Inteligencia de Obama: Brennan el Jefe de la CIA y Comey el jefe del FBI, que impulsaron el falso Russia Gate fundado en "el dossier Steele", un embuste de principio a fin, una bomba que Trump tuvo que enfrentar dos semanas antes de su investidura y que alimentó durante los cuatros años años de su Gobierno la campaña mentirosa de los Medios en contra suya. ¿Qué puede explicar que ante acciones delictuales de los jefes de la Inteligencia el Presidente de Estados Unidos sea totalmente impotente? ¿Están ellos por encima de él? ¿Qué mecanismo usan para inhibirlo? ¿Cómo se sitúan ellos y sus agencias por encima del Presidente? 

¿Y Hillary Clinton que ahora celebra la llegada de Biden? Sin sanciones a pesar de los correos oficiales operados desde su computador privado (por eso susceptibles a la intervención de hackers nacionales y extranjeros) cuando ella fue ni más ni menos, Secretaria de Estado. Todo quedó en nada. ¡Ninguna sanción! Comey a quien correspondió fiscalizarla como  jefe del FBI cuando ella era candidata a la Presidencia, la calificó solo como "extremadamente descuidada", lo que permitió que ella siguiera en la carrera presidencial. Comey después se supo, presentó simultáneamente información falsa a la Corte para conseguir una autorización que le permitiera al FBI intervenir los teléfonos de directivos de la campaña de Trump; el mismo Comey que acusó a Trump por las representaciones, todas falsas, del "Dossier Steele".   

¿Y qué hubo de los 30.000 correos de la Hillary Clinton en la Secretaria de Estado, descubiertos por Wikileaks? Por ellos  Julián Assange que los desenterró y los hizo públicos, aún permanece en la cárcel en Inglaterra, a la espera de una resolución judicial definitiva sobre su extradición a Estados Unidos. ¡Ella parece ser una de las "intocables" de Washington! ¿Habrá tenido Trump un impedimento personal que le impidió actuar?   

Y más grave aún: los documentos que aún no se hacen públicos del asesinato del Presidente Kennedy. Continúan durmiendo ¡después de 57 años! Esperan que el FBI y la CIA los revisen a pesar de las promesas de la campaña de Trump de hacerlos públicos. Aunque parezca increíble el FBI pidió una nueva prórroga porque... ¡no había tenido tiempo de revisarlos! ¡El famoso FBI no ha tenido tiempo en 57 años para revisar documentos del asesinato de uno de sus Presidentes! En 1992 el Presidente Bush que parecía muy caballero a pesar de haber sido Director de la CIA y seguramente por éso, "chuteó" los documentos por 25 años. El 2018 el "maestro que iba a secar el pantano de Washington" extendió el plazo hasta el 2021. ¡Y nadie se pone colorado en Estados Unidos!  ¿Puede caber alguna duda que en el asesinato de Kennedy estuvieron involucrados peces gordos de Estados Unidos que hasta hoy se estima necesario proteger? ¿El modelo mundial de la Democracia esconde la verdad sobre el asesinato de uno de sus Presidentes? Por algo Bob Dylan en Marzo del 2020 compuso su canción "The Murder Most Foul".

  

El caso Steele

Antes que Trump se hiciera cargo de la Presidencia se sabía que ella no sería fácil. Dos semanas antes de asumir el cargo, Comey el Jefe del FBI, junto a otros colegas de la Inteligencia de Estados Unidos, le presentaron a Trump el dossier Steele advirtiéndole que era una víctima de la Inteligencia Rusa. Después resultó que el informe había sido encargado por el Partido Demócrata y la candidatura de Hillary Clinton, a Cristopher Steele un ex agente inglés de muy dudosa reputación, quien lo inventó con el propósito expreso de dañar la candidatura de Trump. El Partido Demócrata que remuneró adecuadamente los servicios de Steele, se lo entregó posteriormente al FBI que lo presentó al Juez a sabiendas de su falsedad, para que el Juez autorizara el espionaje a diversos encargados de la campaña de Trump. El Caso Steele muestra en forma clarísima la corrupción de los Medios; asumieron la veracidad de él y lo transformaron en punta de lanza de la campaña que han sostenido contra Trump. Y también la corrupción del Partido Demócrata en Estados Unidos.  Increíblemente Trump mantuvo a Comey un personaje siniestro, a cargo del FBI por 4 meses. Su colega Brennan jefe de la CIA durante el Gobierno de Obama y comprometido en el caso Steele, renunció días antes de la llegada de Trump a la Presidencia. Ninguno de los dos fue perseguido por el Departamento de Justicia de Trump a pesar de sus evidentes culpabilidades. William Barr a cargo del Departamento de Justicia todo el 2019 y hasta Diciembre del 2020 pudo hacerlo y no lo hizo. Dice mucho que Barr renunció o fue despedido, por no querer investigar las denuncias de fraude electoral en la reciente elección presidencial. Antes de él, el cargo lo ocupó el ex senador republicano Jeff Sessions que también hizo la vista gorda en el caso Steele. Barr y Sessions, ambos de la "vieja guardia" del Partido Republicano. No pudo Trump rodearse de personas de su confianza para formar un equipo capaz de cumplir con las metas que se propuso en la elección. Es un problema casi sin solución para gobiernos que pretenden ser revolucionarios y que deben transar con otras fuerzas políticas para no caer en la parálisis gubernativa. 


La Deuda Pública

El tan mentado crecimiento económico del Gobierno de Trump no fue más que fuegos de artificio. Lo alimentó el crecimiento de la deuda pública que en tres años antes de la Pandemia, creció más de 20%. Por si hay alguna duda de la catástrofe de la deuda en Estados Unidos vale la pena leer el artículo que el afamado analista financiero John Mauldin escribió en Septiembre del 2020, en el que estima que la deuda pública de Estados Unidos alcanzará el 2030 al menos el 200% del PGB superando los 50 trillones de dólares. 


CBO: Oficina de Presupuesto del Congreso de los Estados Unidos

De este gráfico se deduce que el Gobierno de Trump no cambió el curso del crecimiento de la deuda. A no ser que Estados Unidos haga reformas drásticas en su sistema público, la bancarrota del país está a la vuelta de la esquina.

Obviamente las cifras de la deuda se magnifican con la Pandemia, pero ellas muestran que la salud financiera de Estados Unidos era ya muy frágil antes de la llegada del Covid-19. El Gobierno de Trump no fue capaz de solucionar este grave problema a pesar que en su campaña prometió el control de la deuda pública. Son muchos en Washington los que apuestan a la fuerza militar y transforman el presupuesto de Defensa en un tumor que amenaza de muerte a Estados Unidos. 


Ministerio Militar

Pareció que en su primer gabinete Trump al incorporar tres militares en puestos claves, contaba con un apoyo de las Fuerzas Armadas que podía entonar al Gobierno de los Deplorables. No era el Partido Republicano un baluarte en el que se pudiera apoyar el flamante Presidente, en buena medida porque Trump, un antiguo demócrata,  hizo de altoparlante de los "deplorables" y por eso líderes republicanos resintieron la llegada del advenedizo: Senadores como Romney y McCain, vacas sagradas del Partido, y la familia Bush, fueron contrarios al nuevo Presidente. El candidato republicano fue indigesto para personalidades republicanas que tradicionalmente se habían identificado con el Establishment. 

El tiempo mostró que el acercamiento a las Fuerzas Armadas era solo una buena intención. El más cercano a Trump el General Flynn que había sido Jefe de la Inteligencia Militar nombrado y despedido por Obama, fue víctima de una encerrona que en tres semanas lo hizo dejar su cargo como Asesor de Seguridad Nacional. Se lo acusó de mentir al nuevo Vicepresidente Mike Pence, ¡su Vicepresidente! sobre sus contactos con el Embajador de Rusia de la época. ¡Toda una telenovela! ¡Qué guión para Holywood y Netflix! El fin de la trama: Pence abandonando a Trump en los últimos días de su Gobierno, descubriendo un secreto a voces de varios años: sus simpatías estaban con el Deep State. Su presencia en la asunción de Biden eliminó cualquier duda.

Trump no defendió al General Flynn de la maquinación del FBI, algo que sus partidarios creen fue clave en la ineficacia de Trump con el Pantano. 

En el breve período que estuvo el General Flynn como Asesor de Seguridad Nacional, se redujo la participación en el Consejo de Seguridad Nacional del Director de Inteligencia Nacional, cargo para el que Trump nombró a un ex senador republicano, Dan Coates, y del Jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas. Trump y Flynn posiblemente no esperaban nada de ellos para la tan necesaria renovación política de Estados Unidos, lo que deja en evidencia que el apoyo de las Fuerzas Armadas a Trump estaba lejos de ser universal y que el quiebre con las figuras tradicionales del Partido Republicano era inevitable; la participación de Generales y republicanos tradicionales en el Gobierno de Trump inevitablemente produciría conflictos. La visión de ellos sobre Estados Unidos era distinta a la del nuevo Presidente. Con la salida de Flynn Trump perdió un colaborador leal y con conocimiento de como se estila el uso del poder en Estados Unidos.  

El Secretario de Defensa de Trump James Mattis General retirado con un destacado curriculum, el famoso "Mad Dog" al que Trump cubrió de elogios, duró dos años en el cargo y renunció por un desacuerdo  con Trump (por muchos en realidad) que quería retirar las tropas de Estados Unidos en Siria. Es obvio ahora que Trump no conocía a Mattis antes de nombrarlo y que lo nombró por su prestigio más que por comunidad de ideas con él.

El reemplazo del General Flynn fue otro General, H.R McMaster que permaneció en el cargo como Asesor de Seguridad Nacional poco más de un año. Qué sus discrepancias eras sustanciales con Trump lo demostró al declarar en Febrero del 2018, que la intervención rusa en la elección de Trump era un hecho (el mensaje ridículamente falso de los demócratas y de los organismos de inteligencia), cuando un fallo acusatorio culpó a más de una docena de rusos (chivos expiatorios que reemplazaron al informe Steele cuya falsedad manifiesta lo invalidaba ante cualquier Corte) por interferir en la elección presidencial del 2016. Un mes después McMaster dejó su cargo y se retiró del Ejército.  

El General John Kelly comenzó como Secretario de Seguridad Nacional cargo que ocupó desde Enero del 2017 hasta Julio de ese mismo año. De Agosto del 2017 hasta Enero del 2019 fue Jefe de Gabinete de Trump. Se retiró a los pocos días de la publicación de un libro sobre Trump que cita a Kelly calificando a su jefe como "un idiota" al frente de "una Administración de locos".

Además de los Generales mencionados, Trump al comienzo de su gobierno nombró al nuevo jefe de la CIA,  Mike Pompeo, y al de Estrategias, Steve Bannon, que hicieron parte de su carrera en las Fuerzas Armadas. Parecían un refuerzo del equipo militar. Bannon duró pocos meses y Pompeo reemplazo al primer Secretario de Estado de Trump, Rex Tillerson en Marzo del 2018. Pompeo continuó en su cargo hasta el fin del Gobierno de Trump paseando su apariencia ridícula de dirigente del Gobierno de Hitler, versión Hollywood. Para Pompeo la pasada por el Gobierno de Trump fue la "pega" de su vida. 

Con visión retrospectiva es posible que Trump se haya apoyado inicialmente en las Fuerzas Armadas para aprovechar las capacidades profesionales de los oficiales que incluyó en su gabinete y por supuesto, por el prestigio universal de las que ellas gozan en Estados Unidos. Debió ser una pesadilla para Trump un recién llegado a Washington y a la política de su país, formar su primer Gabinete. En las Fuerzas Armadas encontró personas que lo ayudaron a resolver el problema. Contra lo que se pudo pensar inicialmente, la presencia de los uniformados en el Gabinete no significó una comunidad de ideas  con el nuevo Presidente. 

La Pandemia  

Es cierto que antes del Marzo fatídico del 2020, cuando se hizo evidente que el Covid-19 golpearía a USA, Trump corría con ventaja para ganar su reelección en Noviembre. El bajo desempleo y el buen estado de los negocios así lo presagiaban. Que ello fuera una consecuencia del aumento de la deuda pública no era problema para los ciudadanos que miran normalmente muy a corto plazo para sus decisiones electorales. La llegada del virus desconcertó al Gobierno de Trump que vio evaporarse la bonanza económica y buscó un culpable para tratar de evadir las acusaciones que inevitablemente habrían de llegarle. Se las endosó a China, a quien Trump y su equipo culparon de las desgracias de los habitantes de Estados Unidos. Así el virus en la jerga de Trump, pasó a llamarse el "virus chino". 

Este Blog se refirió el 21 de Abril del 2020 al manejo deplorable de Estados Unidos en el comienzo de la Pandemia, fruto de muchos años de descuidos y corrupción (varios gobiernos), y de una Administración que hizo lo imposible por esconder la realidad del virus para no dañar las posibilidades de reelección de Trump.



El Shale Oil

Trump se apropió del shale oil como un desarrollo de su Gobierno. Es cierto que durante el Gobierno de Trump Estados Unidos pasó a ser el principal productor de petróleo del mundo, casi triplicando la producción que tuvo el 2003 al comienzo de la guerra de Iraq. 


Pero en este asunto Trump se vistió con ropa ajena. El crecimiento del shale oil en Estados Unidos lo anticipó el 2012 el gran analista italiano Leonardo Maugeri, que incluso predijo en ese momento que la sobreproducción que provocó haría caer el precio del petróleo en el 2015 (antes de la llegada de Trump), como efectivamente sucedió. Este Blog se refirió al mercado del petróleo a partir del 2012, siempre teniendo presente el desarrollo que alcanzaría el Shale Oil en Estados Unidos, aquí; también aquí; también aquí; también aquítambién aquí; también aquí y también aquí

Las Guerras

Trump interpretó muy bien y trató de complacer el sentir pacífico de gran parte de la población en Estados Unidos, aunque no tuvo muchos seguidores en su propia Administración. El aumento del gasto militar (un barril sin fondo) posiblemente fue una concesión a figuras que lo acompañaron en cargos de responsabilidad de su gobierno, imbuidos de las ideas clásicas de la política norteamericana que todo lo trata de arreglar con mayores gastos . Con eso condenó cualquier intento por restablecer el equilibrio fiscal comprometiendo uno de sus principales objetivos, el control de la deuda pública. 

Estados Unidos definitivamente fue más apacible con Trump a pesar de las amenazas estentóreas a países enemigo. No lo fue del todo porque hace un año asesinó  a sangre fría en Iraq al General iraní Soleimani; y porque continuó las guerras que heredó Trump  y de las que no pudo retirar a las fuerzas norteamericanas: Afganistán, Siria, Yemen, Iraq, todas guerras que el público en Estados Unidos no comprende o si tiene alguna idea sobre ellas, se las explica por la necesidad de combatir el terrorismo islámico. Es éste un tema favorito de la campaña que el Deep State ha desarrollado para tranquilizar a la opinión pública, borrando así otros móviles menos generosos y más prosaicos que son las reales causas de sus acciones militares.

Trump asumió una posición muy favorable a Israel desde el comienzo de su Presidencia. Israel se formó como punta de lanza de Occidente en el mundo árabe, una región del mundo que por su petróleo ha sido estratégicamente vital para Estados Unidos. Hoy debido al desarrollo del shale oil,  la dependencia de Estados Unidos del Medio Oriente es mucho menor. De todas maneras parece muy prematuro que Estados Unidos pueda desentenderse de Israel. Para éste la mayor amenaza es la alianza militar de países en torno a Irán y posiblemente es ésa más que la amenaza de la bomba atómica, la que explica la actitud extremadamente belicosa de Estados Unidos con Irán durante los años de Trump en Washington. 

Los Nombramientos

RTVE muestra en este link que Trump debió elegir 27 personas para llenar los cargos directivos de su Gobierno.
La que de por sí es una tarea titánica, pasa a ser imposible para un Presidente sin experiencia política previa, con desconocimiento del entramado del poder en Washington y con el apoyo dudoso de un Partido Republicano en el que muchas de sus figuras tradicionales miraron con suspicacia la llegada de un advenedizo que se guiaba más por las opiniones de sus electores que por la ideología tradicional republicana. No puede sorprender entonces que dos años y medio después del comienzo del mandato de Trump, el diario El País de España sacara la siguiente cuenta: "Entre dimisiones, despidos y renuncias amistosas, la Administración de Trump lleva una cincuentena de bajas relevantes, una cifra de la que no se encuentran precedentes en ningún Gobierno estadounidense de la historia reciente". De los 27 nombramientos iniciales en altos cargos  solo 9 llegaron al fin del período. ¿Puede funcionar una administración en un país con la complejidad de Estados Unido -el país imperial y la Nación Excepcional- con esta rotación de jefes? Difícil, muy difícil.

Varios de los nombramientos de Trump a lo largo de su Presidencia resultan muy difíciles de entender como él de su tercer Asesor de Seguridad Nacional, John Bolton. Se sabía por su pasado que tenía una visión muy distinta a la de Trump y por eso no fue raro que dejara su cargo en malos términos con su Presidente y peor, que escribiera un libro inmediatamente después de su retiro, desprestigiando a quien lo había nombrado.

Conclusión

El Gobierno de Trump mostró por muchos lados ser una permanente improvisación. Es claro que no contaba con un equipo para gobernar por lo que sus nombramientos recayeron muchas veces en personas que no tenían mayor afinidad con Trump ni con los "Deplorables". No supo como enfrentar al Deep State ni pudo desecar "el pantano" en Washington. Su gran solidez fue su apoyo en la gran masa que detesta "el establishment". Éste enterró a juicio de ella, a través de sus diversos gobiernos, al "sueño americano".

Los intentos de progreso en el ámbito de las relaciones internacionales fracasaron. En el caso de Rusia por la trampa de la que Trump fue víctima al comienzo de su mandato. En el Medio Oriente por la extrema identificación de Trump con Israel, quizás buscando a cambio el apoyo de la población judía de Estados Unidos a sus políticas internas. A China Trump la embistió de frente para frenar su emergencia como gran potencia mundial. Sin calificar la intención, la acción de Trump puede haber llegado muy tarde, cuando ya se han consolidado las nuevas fuerzas de China después de su sorprendente progreso económico,  No sería raro que fuese Estados Unidos el que salga trasquilado en su intento de disminuir al recién llegado a la cumbre del poder mundial. 
 
Los cuatro años de Trump le dieron un respiro a Estados Unidos de la avalancha de inmigrantes ilegales. Con la llegada de Biden a la Presidencia, que anuncia volver a las antiguas prácticas, habrá sido solo un respiro. Lo mismo sucede con las "guerras permanentes" que con el nuevo Gobierno retornarán por sus fueros. 

¡Respiros momentáneos que no detuvieron la caída de Estados Unidos!    


      


  
  


  


  









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